Un concepto sembrado en la mente de numerosas personas, durante las últimas décadas, es el de la calidad de vida. en identificar el término con una serie de condiciones socioeconómicas, institucionales, políticas, culturales y ambientales, que contribuyen a hacer más feliz la existencia de la gente.
El ejemplo justamente remunerado, dentro de un clima de prosperidad económica, les crea certidumbre a las personas en el sentido de poder satisfacer sus necesidades básicas. la existencia de buenos servicios públicos, especialmente de salud y educación, es otro factor que concierne considerablemente al bienestar de los individuos. El percibir que existe un sistema judicial del cual, en caso de necesidad, ayuda a sentirse indemne ante los atropellos. el estar regidos por un sistema de gobierno que asegure la libertad y los derechos humanos le cree a la población la sensación de estar protegida y ser más dueña de su destino.
Y, por supuesto, un hábitat sano y grato satisface requerimientos de salud y estéticos apreciados por la mayoría de las personas. las aspiraciones de mejoramiento de las condiciones de vida urbanas, para aproximarse al paradigma esbozado, han sido motivo de preocupación a lo largo de la historia humana. Platón en La República decía:
Nuestro propósito al fundar la ciudad no fue hacer a ninguna clase exclusivamente feliz, sino hacer la vida como un todo tan feliz como sea posible (Muniziaga Vigil, 1999)
Los impactos ecológicos de la urbanización
La ciudad debe ser vista ante todo como la expresión de un complejo sistema social, económico, físico, político y cultural, con dinámica propia, que genera sobre su entorno una amplia gama de impactos ecológicos.
en las áreas urbanizadas se concentran en la actualidad el mayor porcentaje del consumo mundial de recursos naturales renovables y no renovables por parte de la población y su aparato productivo, mediante la dinámica de importación/exportación de recursos y de bienes y la liberación de desechos. Por estas diferentes vías la ciudad se conecta con los espacios circundantes con consecuencias ecológicas a escala local, regional o planetaria.
además los patrones y producción industrial que tienden a prevalecer en las ciudades, y especialmente en las del mundo industrializado, son determinantes de la degradación ecológica planetaria.
a por consiguiente, a la escala propiamente urbana, las emisiones más frecuentes que contaminan la atmósfera, con consecuencias para la salud de los habitantes, sus instalaciones, y la flora y fauna local, si no se controlan, son las de monóxido y de dióxido de carbono, partículas, óxidos de nitrógeno y de azufre, entre otros.
La ecología humana en la ciudad
La urbanización trae cambios fundamentales en la forma en que vive la gente, el número de personas con quienes se interrelacionan, los lugares en que trabaja y frecuentemente en la calidad del agua que beben, el aire que respiran y las viviendas en que moran. (World Resources Institute, 1996).
Los contaminantes atmosféricos más comunes son las partículas en suspensión producidas principalmente por la quema de combustibles fósiles en plantas termoelécricas y motores de vehículos en malas condiciones; el dióxido de azufre, originado por la quema de combustibles. Estos contaminantes son causa de diversas enfermedades respiratorias: bronquitis crónicas, asmas, infecciones pulmonares, y elevación de los niveles de plomo en la sangre, especialmente entre los niños, con graves consecuencias para su salud.
Las ciudades como espacios productivos y generadores de empleo
El crecimiento del empleo en la ciudad en la ciudad ha sido estudiado determinándose que depende principalmente del aumento de la oferta de bienes y servicios que puedan ser exportados fuera del perímetro urbano, y no necesariamente sólo hacia países foráneos, y también de los bienes y servicios producidos que sustituyan otros que son importados por la ciudad.
Los impactos ecológicos de la urbanización
La ciudad debe ser vista ante todo como la expresión de un complejo sistema social, económico, físico, político y cultural, con dinámica propia, que genera sobre su entorno una amplia gama de impactos ecológicos.
en las áreas urbanizadas se concentran en la actualidad el mayor porcentaje del consumo mundial de recursos naturales renovables y no renovables por parte de la población y su aparato productivo, mediante la dinámica de importación/exportación de recursos y de bienes y la liberación de desechos. Por estas diferentes vías la ciudad se conecta con los espacios circundantes con consecuencias ecológicas a escala local, regional o planetaria.
además los patrones y producción industrial que tienden a prevalecer en las ciudades, y especialmente en las del mundo industrializado, son determinantes de la degradación ecológica planetaria.
a por consiguiente, a la escala propiamente urbana, las emisiones más frecuentes que contaminan la atmósfera, con consecuencias para la salud de los habitantes, sus instalaciones, y la flora y fauna local, si no se controlan, son las de monóxido y de dióxido de carbono, partículas, óxidos de nitrógeno y de azufre, entre otros.
La ecología humana en la ciudad
La urbanización trae cambios fundamentales en la forma en que vive la gente, el número de personas con quienes se interrelacionan, los lugares en que trabaja y frecuentemente en la calidad del agua que beben, el aire que respiran y las viviendas en que moran. (World Resources Institute, 1996).
Los contaminantes atmosféricos más comunes son las partículas en suspensión producidas principalmente por la quema de combustibles fósiles en plantas termoelécricas y motores de vehículos en malas condiciones; el dióxido de azufre, originado por la quema de combustibles. Estos contaminantes son causa de diversas enfermedades respiratorias: bronquitis crónicas, asmas, infecciones pulmonares, y elevación de los niveles de plomo en la sangre, especialmente entre los niños, con graves consecuencias para su salud.
Las ciudades como espacios productivos y generadores de empleo
El crecimiento del empleo en la ciudad en la ciudad ha sido estudiado determinándose que depende principalmente del aumento de la oferta de bienes y servicios que puedan ser exportados fuera del perímetro urbano, y no necesariamente sólo hacia países foráneos, y también de los bienes y servicios producidos que sustituyan otros que son importados por la ciudad.

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